El Poderoso Ego


Una pequeña palabra con graves consecuencias.
Viene en todos los colores, formas y tamaños. No mira raza, género, estrato social, idiomas, profesiones, edad, estatus marital, religión, educación, lo ignora todo. El poderoso ego se sienta a sus pies y le carcome los tobillos, despacio y delicadamente, los carcome hasta que le paraliza. El poderoso ego es un mal invisible capaz de arrasar reinos, consumir gobernantes, destruir matrimonios y enceguecer líderes de todos los tamaños y caminos de la vida.
En un tiempo el ego no era más que otra criatura invisible como las muchas otras que caminaban junto a la humanidad. Tenía un propósito, ayudaba a los individuos a mantener un básico sentido de sí mismos, de su identidad y de orgullo por lo que podían hacer por otros y por sí mismos. El ego de cada individuo debía permanecer de cierto tamaño, pequeño, para que no se chocara con el ego de otros en el mercado, el parque, el trabajo o la plaza. Nadie lo sabía con certeza pero se decía que si dos egos se chocaban sus dueños serian sobrecogidos por una rabia muy fuerte y permanecerían así por un tiempo indefinido. Nadie quería ver esto por lo tanto los humanos se aseguraron de llenar el espacio entre los egos con amor y armonía. El amor por su puesto traía consigo otras buenas cosas tales como el respeto lo cual le permitía a los humanos vivir cerca con sus egos bajo control.
La tierra vio el nacimiento de un hombre un día de verano en un año hace tiempo olvidado. Este no era un hombre ordinario, tenía un regalo especial otorgado por los dioses, belleza sin igual. Los dioses querían darle a los humanos un monumento viviente en honor a la perfecta armonía que habían alcanzado en la tierra, así que el perfecto Narciso fue enviado a vivir entre ellos. Como cualquier humano a Narciso le fue dado un ego propio, un simple ego que caminaba justo a sus pies. Los humanos veían su belleza como un regalo y lo trataban como tal. Narciso amaba a los humanos y admiraba su belleza que era tan diversa como los colores del arcoíris.

Extrañamente a veces cuando la gente halagaba a Narciso su ego le lamia los dedos de los pies, y él se sentía bien…su ego aprendió este truco y de una manera extraña se sentía silenciosamente poderoso.

El ego de Narciso creció un poco más de lo normal lo cual era un evento sin precedentes. Con la intención de cuidarlo y evitar un accidente, el orgullo de Narciso también fue creciendo. Narciso empezó a sentirse enfermo, no podía dormir, su alma no encontraba reposo. De repente pensó que los halagos que le daba la gente no eran regalos sino impuestos que debían pagarle por caminar entre humanos imperfectos siendo él una perfecta creación de los dioses. Sus pensamientos eran erráticos, su genio era inestable, su cuerpo temblaba de frio y luego se estremecía de fiebre, era como si una infección se le comiera los huesos…su ego ya no le lamia los dedos, se le estaba tragando los tobillos.

En un momento de lucidez Narciso decidió sumergir su cuerpo en un rio cristalino con la esperanza de que la infección dejara su cuerpo. Tomo su capa y corrió por la ciudad pero su ego era ya muy grande al igual que el orgullo que quería protegerlo. Miraba con desprecio a los que le halagaban, pensamientos de grandeza corrían por su cabeza, se sentía como un gigante bailando el vals sobre insignificantes hormigas y hablaba como tal.

Llego al bosque y corrió tan rápido como pudo pero sus tobillos estaban débiles y sus pasos se entorpecieron. Justo antes de llegar al rio sus piernas cedieron a las heridas en sus tobillos y se desplomó violentamente. El mundo paro por un instante. Sus ojos encontraron su reflejo en el agua cristalina y descubrió un amor enfermizo, amor por su propia imagen, amor por su reflejo, amor por su ego. Su ego también descubrió algo valioso en el reflejo de Narciso, descubrió un poder que solo podía ser desatado al crecer mas allá de lo que permitían los humanos. Entre más Narciso miraba su reflejo en el agua más crecían su ego y su orgullo. Narciso fue incapaz de separar sus ojos de su propio reflejo y murió de hambre en la orilla del rio junto con su orgullo. El ego de Narciso corrió desenfrenado por las calles de la ciudad anunciando jactanciosamente que si ellos crecían un poco más los humanos serian subyugados a su mandato.

A medida que los egos crecían descontroladamente los orgullos crecían a la vez tratando de evitar una catástrofe, pero las cosas estaban tan fuera de control que aun los dioses le dieron la espalda a la tierra. Los humanos se enfurecieron unos con otros, nuevos sentimientos sobrecogieron la tierra. La ansiedad mantenía a la gente despierta planeando maneras de proteger sus egos. La gente se preocupaba por sus propias necesidades y las de nadie más así que el egoísmo empezó a correr por la tierra bajo el pretexto de la sobrevivencia del más fuerte. No había un antídoto para la plaga que el ego había traído al mundo. La única solución era matar el ego de cada ser humano. Pero los egos eran muy persuasivos y convencían a la gente de no darles sentencia de muerte a cambio de grandes recompensas.

En vista de la desgracia y el evidente fin que venía sobre el mundo conocido, un grupo de individuos hizo un pacto. Se reunieron en una playa desolada al atardecer y sacrificaron sus egos por amor de unos a otros. Sabían que la sociedad los iba a tildar de tontos y locos y tal vez quitarles la vida. En vez de regresar a esa ciudad agonizante construyeron una balsa y desaparecieron en el horizonte.

Miles de años después la tierra sigue siendo dominada por algunos de los principios que destruyeron esa sociedad creada por los dioses. De una manera sofisticada nuestro ego aun dirige la tierra. Si usted duda la naturaleza o la veracidad de esta historia déjeme hacerle una pregunta ¿qué pasa cuando alguien toca su ego y no para halagarlo? ¿No se infla su orgullo y sale al rescate? ¿No es usted sobrecogido por un sentimiento poco agradable? ¿No siente la terrible necesidad de defender su ego con mil razones? En ese caso mi historia es verdad.

Las buenas noticias son que esos individuos que desaparecieron en una balsa crearon un mundo más allá del sol. Ese mundo es regido por principios perpendiculares a los nuestros. Cada tantos años un ciudadano de ese mundo viene al nuestro con la esperanza de en encontrar gente dispuesta a establecer una sociedad como la de ellos en esta tierra. Lo que ocurre es que ellos desean regresar a casa y vivir como se vivía en la era antes del ego.

Pocos individuos han decidido ir contra la corriente y han tomado el reto. Ellos sacrifican su ego y se convierten en líderes en busca de un propósito más grande que sí mismos. Usted reconocerá a estos individuos por la manera en que hablan, actúan y como se mueven por la tierra.

Si usted tiene la fortuna de tropezarse con uno de ellos notará que no hablan por horas acerca de sí mismos, de su grandeza y magnificencia. Estos individuos son únicos ya que no temen promover a aquellos debajo de ellos, de hecho se ha dicho que ellos se complacen en ayudar a otros a crecer. Estos individuos son lo suficientemente locos como para liderar con su ejemplo y poner el interés de otros antes del propio.  Hábleles acerca del ego y los verá reírse, ellos dicen que necesitan sus tobillos saludables ya que los líderes están en constante movimiento. Los mejores de ellos son humildes y reconocen que el liderazgo no se trata de ellos sino de quienes los siguen. Estos líderes sacan lo mejor de quienes los rodean, ellos son la gente que viene de mas allá del sol.

Tristemente, al igual que Narciso muchos de nosotros nos sentamos junto a un rio a alimentar nuestro ego cuando hay tanto que hacer en esta tierra.

Yo he tenido la bendición de ver muchos de estos líderes de cerca. No se equivoque, ellos no son hechos en un molde especifico. Algunos de ellos son maestros, entrenadores, ejecutivos, predicadores, madres, padres, mecánicos, inventores, músicos, escritores, cocineros, secretarias, soldados…Ellos también vienen en todas las formas y tamaños sin importar su raza, género, estrato social, idioma, estado marital o edad.

Ellos mueven nuestro mundo.

PK
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A humble genius who knows when to lead and when to follow. Please visit me at www.karolita.com

One Response to El Poderoso Ego

  1. Anonymous says:

    Quien debe ser la primera en comentar en este articulo? Obviamente la mama de quien lo escribio,  recordandole que se ponga el abrigo no olvide la sombrila porque va a llover multitudes d amaneceres, esperanzas y sueños. Que los ponga en el bolso y los lleve a su almohada porque sin precedentes las cosas cambian  y lo q es hoy no sera manana.

    Asi es q lo que siempre la matendra en tierra son los sueños, las historia que inventa y el corazon de niña que sigue escondido bajo la misma muñeca.

    P.D…..  Hay le deje cafe!  😉

    —    Luz Adriana
    ” Heme aqui Senor .. yo ire …”

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